Roberto Tato

Usuari de la Biblioteca Central de Castelldefels

“La biblioteca es un espacio convivencial que permite una libre circulación de flujos de comunicación, de intereses comunes, de conexiones múltiples”

Me llamo Roberto. Soy uruguayo de padre español y vivo con mi esposa y mi hija en Castelldefels desde el año 1980. Ya desde pequeño estuve vinculado con los cómics y los libros de aventura que caían en mis manos, que devoraba con gran placer. Posteriormente y mientras realizaba mi tarea profesional mantuve vivo ese interés por todo aquello que podríamos denominar “el mundo de la cultura”.

Un tiempo después de llegar a España, y concretamente a Cataluña, me puse en contacto con la biblioteca ya que me interesaban diversos temas, sobre todo la literatura, el erotismo y la política. Por razones de trabajo no pude continuar mis estudios de filosofía en la universidad y fue una alegría encontrar una biblioteca en mi pueblo tan bien acondicionada en tantos temas diversos y que me permitía en mi poco tiempo libre disfrutar de buena literatura y mantenerme actualizado con respecto a lo que me interesaba.

La biblioteca me proporciona un espacio liso, de libre circulación, donde es posible establecer contactos transversales con toda la cultura que se ha ido acumulando a través del tiempo. Múltiples variantes puedo establecer en ese espacio. De lo pedagógico a lo placentero, de lo clásico a la vanguardia más extrema, de lo políticamente correcto al arte más provocador. Y todo esto lo puedo realizar con la sola guía de mi deseo, el sólo límite de mi curiosidad.

Mención aparte merece la oportunidad de disfrutar de los variados cursos y espectáculos que se organizan y que, a la vez que aumentan nuestro conocimiento en diferentes áreas, estimula el contacto con personas y grupos relacionados por un mismo interés. Es un espacio convivencial que permite una libre circulación de flujos de comunicación, de intereses comunes, de conexiones múltiples.

En lo personal me es muy difícil imaginarme como sería si no hubiera tenido contacto con la biblioteca. Sin duda tendría más limitaciones a la hora de conectar con una sociedad en permanente cambio y que exige una actualización interpretativa casi permanente. A la vez, también tendría una carencia en el disfrute de los placeres que el arte puede ofrecernos.

Las bibliotecas públicas ponen a disposición de los usuarios lo necesario para que personas o grupos potencien sus conocimientos, sus goces y sus sombras, pero dependerá de los propios usuarios que logren mejorar sus vidas. En cuanto a mí, y parafraseando a Jorge Luís Borges, “Yo me figuro el Paraíso / bajo la especie de una biblioteca”.



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